El día que me quedé solo con Hermann Karl Hesse

tenés un templo?


seguirá pasando de largo la muerte?


es fácil traicionar a dios 

cuando hay un motivo

que agita el alma


caminamos la noche

soñamos con cosas

para retenerlas


inútil es hacer

una lista de palabras

para ordenar el mundo

sin saber

el plan del universo


hay que nadar

en el silencio

contra la corriente

versos como islas

para no ahogarse


la poesía

una tormenta

rompe en la orilla


ninguna existencia

se conforma

busca 

busca

y busca

darle sentido al mundo

y al fin descubre

que el mundo 

no tiene sentido


quien puede jugar

este juego

sin sufrir


es fácil extraviarse


la poesía

una nube negra

con rayos

flota sobre el poema

miramos el techo

copa en mano

esperando

que algo

nos sea revelado

La estructura que diseñó Joan Margarit Consarnau

no hay un orden

para el dolor

ni un tiempo


en esta intemperie moral

la poesía

es un escudo

también la espada


hay un mundo

del que no nos podemos esconder

y una vida

que nunca viviremos


vamos

tras el rastro de la poesía

para salvarnos

buscamos

en nuestros miedos

en nuestras miserias

abrimos puertas

que no nos llevan

a ningún lado


el poema se cansa

y hace las mismas muecas

de fastidio

que el poeta

pero sabe

que las batallas perdidas

nos van a salvar


cómo alejarse del dolor

qué queremos rescatar en cada verso

son sólo vendas

para tapar las heridas

entonces

escribimos

porque ningún dolor

se merece el silencio

Esto me dijo Saint-John Perse de las palabras

las palabras vuelan

en el espacio del lenguaje

que acecha como un ave rapaz

su libertad

          el cielo

          no es de todos


cagate de risa del lenguaje

a los gritos

desaforadamente

para espantar

a los pavos reales

de la gloria


          hay una jaula

alguien pone un anillo

en las patas de los pájaros

una marca

          que todos miran


en el silencio

habitan las palabras

luchan contra el lenguaje

enfrentan a los vientos

¿dónde se engendran los vientos

que soplan con el único propósito

de arrasar con las palabras y

desparramar los versos?

          el cielo

          no es de todos

nunca es claro el lenguaje 


las palabras

no salen

de la misma fábrica

del lenguaje


          terrenales

          orilleras

          noctámbulas

          cómplices

          de fumatas

          y tintos

no necesitan

ningún cielo


         las palabras

Los tres cuentos que no publicó Robert Lee Frost

escribo un poema

lo dejo bajo la lluvia

me resguardo del diluvio

la hoja flota en un charco

las letras nadan hacia los bordes

va quedando en blanco

abandonan el poema

ahora se tiran de cabeza

al centro de la hoja

dibujan figuras

caligramas en acuarela

que desde el medio del diluvio

miran

como trato de salvarme




el último pájaro que voló sobre la tierra

no vio el último poema

sobre la última hoja que flotó en un charco

tampoco vio el último sol

que no salió más

después del último horizonte

el último pájaro que voló sobre la tierra

entre las columnas de vapor

después del último diluvio

solo decidió volar

no esperó el milagro ni la salvación

tampoco miró desde la altura

la tierra arrasada

ni hacia arriba el cielo que nunca existió

voló 

sin tratar de escapar

voló

hasta caer muerto




este es el último cuento

el que te va a salvar

es un sueño

el que quieras